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Menor calidad de vida por mayor frecuencia de vómitos alimenticios, con la consiguiente dificultad de llevar comidas standard (comidas de trabajo, sociales, etc.).
No permiten un seguimiento del estomago excluido mediante radiografías o endoscopia, ante futuras enfermedades que puedan surgir en el estomago.
Menor perdida de peso a largo plazo.
Posibilidad de déficit vitamínicos y minerales al comportarse funcionalmente como una resección casi total del estomago.
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